ILEGALES
Asturias patria querida, Asturias de mis amores, quien estuviera en
Asturias con los ILEGALES en todas las ocasiones. En todas las ocasiones, por
desgracia, no hemos podido estar siempre con ellos, pero lo que sí hemos podido
hacer es disfrutar desde hace dos décadas de la frescura, originalidad,
contundencia y sabia mezcla de sonidos en sus acordes, letras y directos. El
año 1982 siempre estará presente en nuestras mentes por haber sido el que
pariese a una de las mejores bandas del siglo XX; crecer junto a ellos y sus
canciones ha sido y es una experiencia fascinante y
que no se puede describir.
David Alonso en la batería e Íñigo Ayestarán en el bajo
acompañarán a Jorge Martínez, guitarra, voz y auténtica cabeza visible del
grupo, en la grabación del primer trabajo de ILEGALES; un disco que, bajo el
título del nombre de la banda y editado en 1982, se ha convertido en uno de los
mejores "alumbramientos" musicales del último cuarto del siglo
pasado. En él podemos encontrar desde canciones que fueron auténticos himnos
generacionales, como Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes, hasta otras totalmente
provocadoras y desafiantes como Heil Hitler!, pasando al mismo tiempo por la ternura de La casa
del misterio, el ritmo frenético y contundente de Caramelos podridos, la
rebeldía de Delincuente habitual, la magia de Yo soy quien espía los juegos de
los niños o el pegadizo riff del ya clásico Hola mamoncete. Estamos ante una joya discográfica que ocupa,
sin lugar a dudas, un lugar privilegiado en este paraíso llamado música.
Con tiempo para saborear su
primer trabajo, sale a la calle en el año 84 "Agotados de esperar el
fin", un Lp que como ya tuvimos la ocasión de
escuchar a Jorge Martínez, te pone contra la pared. Abre el disco un tema que
te sube las revoluciones cuando lo escuchas, Soy un macarra; unas revoluciones
que se incrementan si por los altavoces suenan otros como Stick
de hockey, El último hombre o el demoledor,
provocativo y crítico Odio los pasodobles. Sin embargo, La chica del club de
golf nos remonta, por ejemplo, a los magníficos tiempos académicos en compañía
de la esencia femenina mientras escuchamos sus melódicos y dulces acordes; una
aire de desesperación y justificación social se juntan en la canción que da
título al disco, a la vez que las uñas y las cuchillas se vuelven a afilar en
Destruye. Hay que señalar respecto a la formación, que ésta sigue siendo un
trío, aunque Íñigo Ayestarán
es sustituido al bajo por Willy Vijande.
Aunque ellos no lo están, ni
muchísimo menos, los ILEGALES dicen que "Todos están muertos".
Hablamos del título del tercer trabajo de la banda, editado en 1985, donde la
sangre fluye vertiginosamente por las venas al escuchar cortes como El Norte
está lleno de frío, Ella saltó por la ventana, Bestia Bestia
o Hacer mucho ruido; un ritmo que decrece pero que sensibiliza nuestros oidos en Enamorados de Varsovia o Sin remedio, a la vez que
nos damos de frente con el desafiante rock ´n´ roll de Eres una puta. ¿Y qué me decís de la efímera y
psicópata Está fascinada? Señalar que en este disco ILEGALES seguían siendo
Jorge, David y Willy.
Llega 1986, un año en el que
los ILEGALES deciden reunir en un doble disco la fuerza, la provocación y la
sobrecogedora descarga musical de su directo. El Planetario Big
Ben de Mollerussa (Lleida) fue el lugar elegido para la ocasión; el resultado,
un trabajo extraordinario donde una guitarra, un bajo y una batería como única
base instrumental son capaces de transportarte hasta el más puro éxtasis
musical. Los ILEGALES continuaban, de momento, con la misma formación. Este
doble Lp marcaría un antes y un después en la
trayectoria del grupo.
Con tiempo para que Jorge
Martínez llevase a la práctica las ideas que desde hacía tiempo rondaban su
cabeza, en 1988 sale a la calle, con cierta pero a la vez agradable sorpresa
entre sus seguidores, el cuarto Lp de los ILEGALES en
estudio. Bajo el título de "Chicos pálidos para la máquina", nos
encontramos con unos ILEGALES renovados en la música y en la formación.
Mientras Jorge sigue a la voz y a la guitarra y Willy
Vijande al bajo, a la batería se va a sentar Alfonso Lantero, al tiempo que ya comenzamos a escuchar el saxo de
Juan Flores, el cual tiene una destacada y brillante participación en la
nostálgica, cruel, melódica y extraordinaria canción Ángel exterminador;
también escuchamos ya los teclados de Antolín de la
Fuente. Al lado de ella, nos encontramos también magníficos cortes como
Lavadora blues, Al borde, El fantasma de la autopista
o Un marciano.
Y no hay quinto malo. Es más,
en este caso, estamos ante una de las mejores producciones de ILEGALES, si no
la mejor. Nos referimos a "(A la luz o a la sombra) Todo está
permitido" (1990), donde Despierta en el planeta diario nos lleva de una
lentitud inicial a un ritmo progresivo y frenético. Este disco contiene, por
otra parte, un tema que como el mismo Jorge ya comentó en alguna ocasión,
podría ser el perfecto sustituto del Asturias patria
querida; nos referimos a Canción Obscena, con una magnífica orquestación de
fondo. Además, los últimos ritmos discotequeros de moda quedan ridiculizados en
Baila idiota, nos agarramos al melódico sosiego de Todo está permitido, nos
imaginamos a la mujer de Me gusta como hueles y regresamos a la dureza
"ilegal" con Fotos en primera plana. En cuanto al grupo, quedan
definitivamente incorporados Juan Flores y Tolo de la Fuente, el bajo será cosa
de Rafa "Nenuco" y la batería de Alfonso Lantero.
"Regreso al sexo
químicamente puro" (1992) se convierte en el sexto álbum de estudio de
ILEGALES y en un magnífico soporte donde el grupo lleva a cabo sus
"flirteos" con el soul (Drogas duras llenan
sepulturas), el blues (No me gusta el blues), el punk-rock (Dextro-anfetamina) o el sonido surf (el número de la bestia). Y no debemos olvidarnos tampoco
del fenomenal tema que da título al disco. En la grabación de este trabajo
regresaría Willy Vijande al
bajo, mientras Jaime Belaústegui es el nuevo batería.
Para "El corazón es un
animal extraño", séptimo disco de los ILEGALES (1995), la formación
prescindirá de los teclados, mientras se incorpora Alejandro Blanco, el actual
bajista del grupo. Aquí podemos ver a los ILEGALES haciendo una magnífica
versión de El loco soy yo de Los Bravos, escuchar la que para Jorge Martínez ha
sido "la mejor canción de amor que conozco", es decir, el tema que da
título al álbum. Jorge también nos habla de sus "aficiones" en Mi
deporte favorito, encontramos una mezcla de rock y aires juglares medievales en
El Caballero de Olmedo, nos sentimos por una autopista a toda velocidad en Dos
ruedas y un motor y recordamos sonidos de los primeros ILEGALES en Enamorado de
la sangre ajena.
Y llegamos a "El apóstol
de la lujuria" (1998), último trabajo del grupo hasta la fecha y que, a
priori, llama la atención por su curiosa portada (¿será el de la portada el
alter ego de Jorge, o tal vez un antepasado suyo?). Totalmente frenético es el
comienzo de este disco con dos cortes seguidos y electrizantes: He regresado y
Saber vivir. Encontramos también en este álbum el tema Perjudicial, la primera
canción que los ILEGALES ensayaron como tales y que nunca antes había sido
editada. Por otra parte, Jorge nos habla un poco de sí mismo en temas como
Caperucita Roja, He decidido comportarme, o El apóstol de la lujuria. Aires rebeldes
descubrimos, por otra parte, en la excelente composición de Un cuchillo que se
llama educación. "El apóstol de la lujuria" ha sido grabado por Jorge
Martínez (guitarra y voz), Alejandro Blanco (bajo), Juan Flores (saxo) y Rubén
"Mol" Rodríguez (batería).
Son ya muchos años de
ILEGALES... y queremos seguir disfrutando de ellos. Gracias, ILEGALES.